Viajando en moto


Consejos para viajar en moto

Viajar en moto es algo apasionante. Mucho. Pero una cosa es dar una vuelta por tu ciudad y otra bien distinta afrontar un trayecto largo. Veamos qué cosas debemos tener en cuenta para que las rutas en moto sean placenteras de principio a fin y no una serie de despropósitos que acaben con la protagonista de nuestra afición encerrada en el garaje.

A continuación voy a intentar resumir algunos consejos que pueden ser de utilidad para los que pretendan realizar viajes de cierta envergadura. Como siempre, será la experiencia la que nos acabe enseñando todo, pero no viene mal contar con un poco de ayuda.

1. No viajes solo. Sí, lo sé, a todos nos gustan las fotos de los aventureros solitarios surcando desiertos infinitos. Pero la verdad es que si puedes viajar acompañado, hazlo. Cualquier contratiempo puede convertirse en una dramática situación si viajamos solos. Piensa que cualquier problema de cobertura en el teléfono, averías o accidentes pueden tratarse mucho mejor si nos acompaña otro amigo motociclista. ¡Y si es nuestra pareja la que participa de la experiencia, mejor que mejor!

2. Mantén una comunicación permanente. Viaja siempre con teléfono móvil y cargador (para la moto o de pared, y a ser posible ambos), y no olvides informar a tus familiares y amigos del viaje que tienes pensado realizar, así como de las etapas del mismo. En caso de que surja algún imprevisto será más fácil tu localización si son varias las personas que saben dónde podrías estar y pueden ponerse en contacto contigo.

3. Usa intercomunicadores. Si viajas en grupo o acompañado a menudo, valora la opción de adquirir un intercomunicador para el casco. Te permitirá contestar llamadas de teléfono y escuchar música (lo que en viajes largos puede evitar el cansancio y la falta de concentración que la monotonía de las autopistas o carreteras suele provocar), pero su mayor utilidad se halla en la posibilidad de ir hablando con tus compañeros. Podrás anticipar maniobras, informar sobre el estado del firme o del mejor momento para adelantar cuando hay un ángulo muerto, y en caso de accidente o avería podremos recibir asistencia de manera casi inmediata. En la conducción por terracería resulta extraordinariamente útil, lo puedo asegurar. También es práctico para ir comentando aspectos de la ruta en tiempo real, lo que mejora la experiencia y el disfrute, pero siempre sin abusar: estamos conduciendo, no contando chismes.

 4. Equípate bien. Resulta sorprendente la cantidad de complementos que somos capaces de instalar en nuestras motos (cúpulas, luces, protectores del cardan, vinilos…) y lo poco que a veces cuidamos nuestra propia seguridad. Cuando nos montamos en moto, y siempre que económicamente podamos afrontarlo, hay que optar por llevar el mejor equipamiento posible: casco, guantes, botas, chaqueta y pantalón. Lo barato sale caro, se dice, y en el caso de las motos “lo caro” puede ser carísimo. Tolerancia cero ante frases como “está aquí a lado”, “hace mucho calor para los guantes” u otras sandeces para autoconvencernos. Al final, si está tan cerca como para no llevar casco, ve a pie.

5. Abrígate mejor. No te lo dice tu madre, pero como si lo hiciera. Si hace calor puedes optar por ropa más ligera (aunque siempre con los mínimos elementos de seguridad), pero cuando el frío aprieta es necesario abrigarse a conciencia. Piensa que sobre la moto estaremos más vulnerables ante las inclemencias del tiempo, por lo que en caso de avería la lluvia o la nieve pueden pasar de ser algo desagradable a un peligro para nuestra salud. Dentro de un coche podemos esperar a la grúa con relativa comodidad, pero en la moto no siempre tendremos esa suerte.

6. Busca el confort. Viajar en moto cansa. Es divertido, apasionante, pero cansa. Si el viaje es largo debemos hacer todo lo posible por aumentar el confort de marcha y evitar así las distracciones que aparecen cuando estamos más pendientes de nosotros que de la curva que tenemos enfrente. Ello implica utilizar una postura correcta, adaptar los elementos de la moto a nuestra posición (cúpula, protegemanos, pedales, espejos, equipaje) y no pasar mucho calor ni mucho frío (lo que es inevitable a veces, pero que puede mejorarse llevando distintos tipos de ropa en las maletas). 

7. Descansa. Viajamos para disfrutar, no para sufrir. Si tienes que ir al servicio, estás sediento, te entra sueño, tienes los dedos agarrotados por el frío o te duele la espalda, para. No pienses que “ya falta poco para el hotel y mejor me aguanto”. No estamos compitiendo. Nadie nos va a penalizar por parar más veces de la cuenta. Una parada de cinco minutos en un mirador, un café caliente puede ahorrarte muchos malos tragos. Créeme.

8. Viaja ligero. Es un principio generalizado: la maleta vacía acaba llenándose. Y si la maleta es grande, más cosas innecesarias terminarán en ella. Procura viajar con lo imprescindible. Aunque la imagen de una moto cargada hasta las trancas es tentadora, ello sólo se justifica para grandes viajes. Tan grandes que muchos de nosotros no los haremos en la vida. Por eso recomiendo trucos de viajero a pie (que son los que más valoran el viajar ligero) como las camisetas de usar y tirar, lavar la ropa interior en el hotel y otros tantos. Si te ves obligado a hacer un viaje realmente largo utiliza redes o cintas para llevar los bultos correctamente atados, evitando que las turbulencias afecten a la conducción o, en el peor de los casos, provoquen la caída de nuestro equipaje en plena marcha. Por último, lleva los documentos importantes (reservas de hotel, tarjetas de crédito, pasaportes…) a mano, para no tener que desmontar todo el equipaje cada vez que necesites uno.

9. Depósito lleno. Siempre lleno. Nos gustan las carreteras solitarias, los puertos de montaña perdidos y los pueblos abandonados, lo sé, pero lo malo es que son estos pintorescos lugares los menos propensos a tener cerca una gasolinera. Así que llena el depósito cada vez que tengas ocasión y, sobre todo, cuando preveas que vas a internarte en una zona “alejada del mundanal ruido” de la civilización. Y cuando digo depósito lleno, incluyo comida y agua. Nunca se sabe.

10. No corras. No te engañes: la mejor parte del viaje no son las curvas, ni el bramido del motor arrancando, ni siquiera los parajes, hoteles o restaurantes. Lo mejor del viaje es volver. Así de simple. Precaución, respeto, anticipación, frialdad, decisión, desconfianza… son palabras, sí, pero no las olvidemos cuando montemos en moto.

Esperamos haya sido de tu agrado nuestro post,  el próximo miercoles nuevo blog con más información útil.

Rueda seguro!

 

Fuente: http://www.moteando.com/

Adecuación: Ride MB

Asistente Ride MB

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